Gareth Dickson

Quite A Way Away

12k1070

REVIEW: GO MAG (ES)

VISIT ... Quite a way away, el quinto disco de una carrera que (por lo que se puede escuchar aquí dentro) ha pasado injustamente desapercibida. Y es que Dickson se enfrenta a sus canciones con la desnudez de su voz, una guitarra acústica y un par de pedales de efectos. Una guitarra que, eso sí, toca de manera poco usual, mediante extraños acordes, complicados arpegios y un uso muy particular del silencio, y siempre siguiendo un proceso en el que (según él mismo dice) tiene mucha importancia la improvisación: sólo en el momento en que la atmósfera es la apropiada comienza nuestro hombre a cantar. Y la atmósfera sólo es apropiada cuando la superposición de figuras y efectos (sobre todo reverb y delay) consigue tejer un fondo de alto poder evocativo, en el que bullen multitud de ecos y misteriosas reverberaciones, que da a los temas ese aire entre fantasmal y liviano, de una fragilidad absoluta, que es uno de los ases que esconde Dickson en la manga. Porque el otro as es su voz: una voz que frecuenta el murmullo y que huye de los estribillos, que prefiere las formas narrativas (aunque a veces esa narración sea escueta, como sucede en "This is the kiss"), porque apoyan el carácter introvertido de unas letras que parecen diseñadas para añadir un último velo espectral al conjunto del disco. De un disco que al final resulta navegar entre el folk y el ambient (lo que explica su presencia en un sello como 12k, que hasta la fecha no había publicado música de origen no electrónico), y que siempre fija su rumbo hacia un norte emocional.
Gareth Dickson
Quite A Way Away