TAYLOR DEUPREE

INTERVIEW: TAYLOR DEUPREE-HAWAI (2013)

Un paisaje que cambia su fisonomía conforme también cambia el clima. En un invierno de noches largas y días breves la temperatura es más helada, la nieve cubre la hierba, el sol interrumpe las sombras ocasionalmente, el frió congela las manos, la lluvia humedece los árboles, el suelo se tiñe de musgo. En primavera el calor crece, florecen tímidamente las plantas, la luz hace brillar cada hoja de verde esplendor, el color cambia. Las gemas crecen y se abren en hojas verdes o amarillas, hojas que crecen y se tornan verde oscuro, algunas convirtiéndose en flores. En verano los cauces de agua fluyen entre una flora exuberante, la vegetación prolifera y su color se vuelve brillante, muchas de ellas dan sus frutos. El clima moldea las formas y las texturas. Un paisaje rodeado a veces de verde intenso, a veces de blanco incandescente, a veces de gris melancólico, en las laderas de una montaña, al que rara vez llega alguien que no pertenece a su hábitat inquebrantable, en el que rara vez se escucha la voz de un hombre o una mujer. Y cuando alguien interviene en la panorámica silvestre, lo hace sigilosamente, respetando la tranquilidad de sus vastos jardines salvajes. Esta descripción puede pertenecer a cualquier paraje en casi cualquier punto geográfico un tanto alejado del calor. Y sirve también para describir las diversas tonalidades, suelos y climas que pueden tomar los distintos sonidos procedentes de Pound Ridge, en los bosques interiores de Nueva York, y con la marca 12k impresa tanto en su exterior como muy en su interior. Fundado en 1997 en Brooklyn, 12k es un sello que responde a las inquietudes y motivaciones de una persona, Taylor Deupree, un sello que desde hace quince años ha entregado un centenar de referencias que han marcado el devenir de una música inquieta, introvertida y natural. Deupree ha dirigido con un cuidado minucioso y un gusto exquisito uno de los sellos que más se destaca dentro del rebosante e inconstante panorama que habita hoy, el cual ha continuado de manera incansable publicando canciones que aparecen como fotografías evocadoras y permanecen en la memoria frágil, canciones que no marchitan ni decaen, trabajos que no pierden valor, sino que se descubren cada vez que vuelven a reproducirse. Entre cada punto hay otro más. Al interior de cada una de sus piezas, entre un detalle y otro, se revelan de nuevo otros más al oírse con posterioridad. “12k ha definido y desarrollado el concepto de minimalismo en los ámbitos de la música electrónica durante más de una década. Fusionando elementos desde el ambient y la composición electroacústica con cuidadosos arreglos de glitches digitales y micro-ruidos asociados, la estética del sello gira en torno a una conjunción profundamente emotiva de lo tecnológico y lo orgánico”.

En enero de aquel año aparecía la primera publicación del sello, que en esos tiempos partía de atmósferas que descansaban en el ambient y el acid, derivando en esquemas sintéticos de una pulcritud casi quirúrgica. Durante esa época verían la luz trabajos de Human Mesh Dance, Arc, Drum Komputer, Shuttle358, Komet, 0/r, Sogar, Komet, Motion, Doron Sadja, Kenneth Kirschner y Steinbrüchel. Era una exploración del sonido microscópico, donde unos delgados hilos de electrónica muy fina se enredaban en si mismos, tejiendo una red nanométrica. Una especie de búsqueda en la raíz de la música moderna –emparentada con LINE, la plataforma artística dirigida por Richard Chartier, siempre ligada íntimamente a 12k–, una investigación en las partículas de audio que rastreaban las pistas que dejaba el minimalismo de profundidades electrónicas, y que pronto se ira desviando y tomando cursos que se encontraran con el pop y estructuras melódicas: Sawako, Moskitoo, Minamo, Fourcolor, Christopher Willits, Sakamoto, Pjusk, Seaworthy, Pillowdiver, Solo Andata. La coincidencia de un sonido electrónico, puro y limpio, con otro que toma todo el calor de lo orgánico, que bebe de las raíces del folk, de la horizontalidad del pop, de la belleza de las grabaciones encontradas en el campo, es lo que ha sido el color que el label ha tomado, al menos desde hace unos cinco años, con un periodo de transición todavía marcado por las microscopías sonoras. Es precisamente en este momento de desviaciones en que nos topamos con esta marca, a pesar que el interés hacia ella venia desde antes, el mismo que se ha desarrollado y que ha crecido junto con sus avances. De alguna forma, todos crecemos juntos. Y hablando de crecimiento y maduración, y mirando con perspectiva todo su catalogo, es aquí donde uno logra darse cuenta que 12k es el vehículo a través del cual se desarrolla una sola persona. Mirando la evolución que ha tenido Taylor Deupree, desde sus primeros trabajos hasta los últimos, hay una coincidencia entre sus intereses y los del sello. Desde “Comma,”, llegando hasta esa pequeña cumbre que es “Stil.” y, finalmente, culminando con “Northern” –sin olvidar a “1AM”–, el punto de inflexión de su propia trayectoria, punto que además tiene su correspondencia en “Map In Hand” de Seaworthy, “Drape” de Moskitoo y, muy especialmente, el recopilatorio “Blueprints”. Ya, de ahí en adelante, el curso tomaría un curso que es a la vez heterogéneo –hay distintos matices, unos mas oscuros, otros mas claros–, a la vez homogéneo –existen unas líneas claras y perfectamente identificables, en forma y fondo–. Cada una de sus publicaciones supone un mundo a descubrir, infinito, con unas señas de identidad visibles a distancia. Exploraciones en el fondo del mar, como “Solo Andata” de la pareja australiana, “Ocean Fire” de Willits + Sakamoto o “A Colour For Autumn” de Lawrence English, el ruido espectral de “A Static Place” de Stephan Mathieu, viajes al campo florido como “Our House Is On The Wall” de Murralin Lane, “In Light” de Small Color, “As Pleat” de Fourcolor o “Monocoastal” de Marcus Fischer, el folk crepuscular de “The Sleeping Morning” y “Hourglass”, ambos de Savvas Ysatis junto a Deupree, el piano exploratorio de Kenneth Kirschner en “Filaments & Voids” y “Twenty Ten”, los mantras ambientales en “Shizuku” de Illuha, las maravillosas excursiones en tierras lejanas captadas en “Tasogare: Live In Tokyo”, los rastros de la nieve en diciembre en “In A Place Of Such Graceful Shapes” de Fischer + Deupree, la electrónica distante de “Ballads Of The Research Department” de The Boats…

Pero volvamos a 1997, el año cero, tiempos donde la industria que crecía fuera de los márgenes estaba en auge. Sin embargo, aún así, para aquellos que se escapaban más de los límites seguía siendo difícil lograr ver su trabajo en las tiendas. “Necesite crear 12k debido a que a fines de los años noventa yo sentía que había una falta de pequeños sellos que compartieran mi estética. Vi un agujero que necesita ser llenado, sobre todo entre las etiquetas americanas, y yo estaba frustrado con los independientes más grandes para las cuales yo estaba grabando”. Fruto de la necesidad y de la falta de interés por cierta industria ciega es que en u pequeño estudio nace 12k, y casi sin mayores pretensiones, lleva con nosotros más de tres lustros. ¿Por qué seguir durante 15 años? “¿Por qué detenerme? Es mi vida y pasión, un desafío constante y una experiencia de aprendizaje, y el núcleo de mis contactos y amigos en todo el mundo… 12k se ha convertido realmente en el centro de mi vida creativa. Ha reunido a una familia de artistas afines de todo el mundo el cual ha sido, de lejos, el aspecto más gratificante de la misma. 12k se ha convertido en una familia tanto como es un sello”.

Si bien no existe una exclusividad, es claro que aquellos que alguna vez ven su nombre impreso en una de sus referencias es muy probable que lo hagan de nuevo. 12k es una familia sin lazos de sangre, pero si de ideas. Las sonoridades podrán cambiar, pero nunca de manera abrupta. Más bien se desplazan lentamente, de un sitio al otro, redescubriéndose en su trayecto inclinado. “¿Cómo describiría la política editorial de 12k? ¿Qué es eso que busco en particular en un trabajo para que se publique? No tengo reglas para lo que busco, sólo lo que me interesa en un momento determinado. Es muy abierto y no me gusta establecer normas, solamente moverme y cambiar constantemente, basado en el flujo natural. Ya no acepto más muchos demos, por un par de razones: principalmente, tengo una gran lista de artistas que ahora se hace más difícil insertar algo nuevo a una demanda creciente de artistas actuales que quieren lanzar álbumes nuevos. Asimismo, el estado actual de la descarga (ilegal) de música, y una sobresaturación de las ediciones ha hecho que la venta de artistas nuevos sea más difícil de lo que solía ser. Dicho esto, nunca voy a bajar un disco que me parece realmente hermoso, no importa de quien sea. Si tengo una regla para lo que edito es que sea algo que ame y que sea de una persona que respete”.

Al momento de pensar en lo que la música proveniente de la marca dirigida por Taylor, de inmediato, casi instintivamente se me vienen a la mente varios momentos significativos. Personalmente, creo que de manera más o menos clara se pueden distinguir ciertos puntos que sobresalen sobre el resto, no que sean superiores, sino que de manera precisa marcan los cambios que en su interior se han producido. Concretamente, tres períodos: “.aiff” y “Between Two Points”, luego “Blueprints” y “Northern” y, finalmente, “Tasogare: Live In Tokyo” + “In A Place Of Such Graceful Shapes”. “Definitivamente, hay momentos distintos que señalan cambios en el sello. Estoy de acuerdo con algunos de los momentos que tu señalas, pero tengo mis propios. Definitivamente “.aiff” fue un gran cambio, no sólo en el sonido sino también en la estética. Es este disco donde 12k, como se le conoce hoy en día, nació. Es cuando encontré una dirección y un concepto para el sello. “Optimal.LP” de Shuttle358 también fue un momento clave… donde tomé la decisión de volver a mis raíces más melódicas y ambientales y atarlas al sonido de 12k. Otro gran momento fue “Folding, And The Tea« de Christopher Willits. Técnicamente, no era el primer CD de 12k con guitarras en el, pero fue claramente el más obvio y el momento en que finalmente abrasé los instrumentos no electrónicos que iniciaron un camino en el sello que continúa hasta hoy. El comienzo de ese CD, con un natural rasgueo de la guitarra. Era totalmente indignante para 12k volver atrás. “Drape” de Moskitoo también fue otro momento crucial. Es cuando me decidí a dejar mi sello Happy y desplegar esos sonidos en 12k, permitiendo así publicar más trabajos vocales y con estructura de canciones. Continuando en esa línea, y posiblemente la versión más radical de 12k de todas, es “Quite a Way Away” de Gareth Dickson… que se parece poco al 12k de hace 10 años, pero de alguna manera encaja completamente con la estética. Obviamente 12k ha dado un giro hacia la música acústica en los últimos 5 o 6 años. Este es el resultado de mi propio interés de alejarme del computador como un instrumento musical y la exploración de un más natural, y al mismo tiempo, más imperfecto y hermoso, mundo de sonidos”.

Los rastros de belleza electrónica pura cada vez se confunden más con las manchas de belleza natural. Los caminos han terminado por cruzarse definitivamente, confundiéndose en uno solo. Por cierto que no pueden faltar las vías alternativas, pero todas se dirigen al mismo lugar cálido. Quizás tenga que ver en todo el hábitat donde uno se desenvuelve, el clima y la flora que uno respira. Muy distinto debe de ser vivir en el corazón del mundo, la nueva Roma, que en medio del bosque, rodeado de verde. Así debió suceder cuando Deupree se trasladó de Brooklyn a Pound Ridge, al norte silvestre de Nueva York. “Mi conexión aquí con la naturaleza creo que evidentemente alteró el camino del sello, como he dicho anteriormente, hacia un sonido más acústico y natural. Siempre he estado interesado en la imperfección y la naturaleza es inesperadamente más imperfecta que cualquier otro tipo de ‘glitches’ que se pueden crear en un ordenador. Sentí como Brooklyn me influenció para crear música minimalista como una forma de escapar del ajetreo de la ciudad. Me pregunté si mudándome a un área rural me haría esto crear música más fuerte para equilibrar la tranquilidad de la naturaleza, pero en realidad fue todo lo contrario. La naturaleza me fue abrazando mientras encontraba un mundo de inspiración tal en las pequeñas grietas y la tranquilidad del entorno. Ahora trato de crear música que sea inmersiva como un lugar donde el enfoque no es la clave, sino simplemente sentarse y mirar (escuchar) a tu alrededor tuyo para tomar todo”.

Un aspecto que siempre ha llamado la atención, mi atención, ha sido la imagen gráfica de esta etiqueta. Su simpleza, su pureza, lo limpias que son sus ediciones, tantos sus discos estándar –los que acompañan al nombre con el números 1000–, como en las ediciones especiales –aquellas identificadas con el número 2000–, así como también en sus otros productos –pósters, postales, uñetas, poleras–. Todo lo que tiene la seña de identidad 12k refleja cuidado y depuración, en lo sustancial como también en las formas. “La imagen gráfica de la marca siempre ha sido importante y la gente tiende a poner mucho énfasis en ese aspecto. Últimamente, sin embargo, yo no estoy tan acuerdo, pues el estilo gráfico es tan simple y sin diseño, el ‘anti–diseño’ si se quiere. Los diseños de 12k son realmente muy simples: una foto, una fuente pequeña, y eso es todo. Definitivamente, no estoy tratando de hacer una declaración, de hecho, todo lo contrario, ya que quiero que la música aparezca no obstaculizada por el artwork. Al mismo tiempo, por supuesto, quiero que los dos trabajen en sinergia entre sí. Las fotografías se eligen para que coincida con el estado de ánimo y el ritmo de la música y los colores se eligen a partir de la fotografía. Se trata también de crear una identidad para el sello y que pueda ser visto como una evolución a través del tiempo, creando una historia visual”. Efectivamente, el aspecto visual de 12k se ve bastante simple, casi austero, pero siempre conservando una línea clara, nítida. Es sencilla, pero no descuidada. Sobre un fondo blanco, una fotografía, normalmente tomada por el mismo Taylor –si visitan su página podrán ver parte de su obra como fotógrafo–. Sobre una franja del color de cada disco, el nombre de su autor, su título y la duración de la obra, todo con la elegancia de la tipografía DIN. Y aquí topamos con una de mis grandes fascinaciones, las tipografías. “Para mi DIN es uno de esos tipos de letra que es tan clásico como la Helvetica, pero un poco menos usado. Volviendo al ‘anti–diseño’ de arriba, creo que la mayoría de los diseños atemporales son los que son los más simples y sin adornos. Los diseños de las portadas de 12k han tenido un diseño muy minimalista. DIN ha demostrado ser una fuente que funciona bien con esa idea. Comencé a utilizarla hace mucho tiempo y nunca sentí la necesidad de cambiar. Ciertamente ha ayudado a establecer la identidad de la etiqueta. Nunca la he cambiado porque nunca he tenido una razón para hacerlo. Cada movimiento y cambio en 12k suele ser muy intencional y cuidadosamente pensado. Si un día DIN no funciona para 12k más, entonces voy a cambiar, pero ese día no ha llegado aún”.

Sobre el presente, este año ha significado que hemos podido escuchar nuevos trabajos y a otros artistas que han ampliado su roster, como también sus márgenes. Esta temporada fuimos testigos del impresionante disco de The Boats, las primeras grabaciones en solitario de la mitad de Solo Andata, Kane Ikin –un EP, “Contrail”, y un disco de duración prolongada, ”Sublunar”–, más ruidos espectrales obra de Stephan Mathieu, nuevos campos abiertos a cargo de Gareth Dickson y Steve Peters + Steve Roden. Sobre el presente cercano, Taylor nos cuenta. “Acabo de lanzar mi nuevo álbum, “Faint”, así como el CD “Between”, que es una grabación en vivo muy suave de mí, Simon Scott, Marcus Fischer, Corey (Fuller) y Tomo (Tomoyoshi Date) de Illuha tocando juntos en Kyoto, el pasado octubre. Fue publicado tanto por lo hermoso que es, como por ser un recuerdo de nosotros cinco que podamos tener en nuestras manos. El año que viene tendremos un nuevo disco de Illuha que va a ser absolutamente impresionante, y tengo algunas colaboraciones que van a salir. Estoy esperando tener un nuevo álbum de Marcus Fischer y, bueno, siempre hay cosas que no planeo y que aparecen en la agenda. No he pensado demasiado lejos, no me gusta hacerlo”.

La fisonomía del paisaje, que desde lejos se puede divisar, ha ido cambiando conforme el clima ha sufrido variando. Lo que antes eran pequeños sonidos microscópicos, cuya esencia brotaba de un corazón cuyos músculos estaban cifrados en códigos binarios, con el lento avance del tiempo se fue aproximando a los salvajes parajes imprevistos del ruido orgánico, un acercamiento a lo impredecible, lo espontáneo, hacia “la exploración de un más natural, y al mismo tiempo, más imperfecto y hermoso, mundo de sonido”. Cada vez más las texturas electrónicas se fueron impregnando de formas naturales, de estructuras acústicas, sin nunca perder de vista la búsqueda de las infinitas posibilidades del murmullo que se genera en el interior de un programa, en el interior de una memoria artificial. Ambos mundos han confluido para generar un paisaje nuevo, especial, irrepetible, siempre interesante, siempre cambiante, siempre abierto a nuevos espacios a descubrir entre medio de cada crujido. Han pasado dieciséis años desde aquel secreto número doce, y siguen brotando los sonidos entre los múltiples pliegues del ruido y su florescencia.
Taylor Deupree